Los de Matarazzo golearon por 2-5 a los malacitanos que no estuvieron del todo finos
Ocho años llevaban sin verse las caras en Liga los boquerones y los txuri-urdines, concretamente desde la temporada 2017-18, en la que los malacitanos descendieron a Segunda División. Ayer volvieron a enfrentarse en La Rosaleda, en un encuentro con muchos altibajos y goles.
El árbitro señaló el inicio del encuentro y, a los tres minutos, la Real Sociedad ya se había adelantado en el marcador con un increíble zurdazo desde fuera del área de Take Kubo, que colocó el balón en la mismísima escuadra de la portería defendida por Alfonso Herrero. Un golpe muy duro que llegó demasiado pronto para los malacitanos.
El partido comenzó con mucho ritmo y Kubo tuvo la oportunidad de firmar su doblete en el minuto 16 con un disparo al palo corto, pero Alfonso Herrero respondió bien, metiendo la mano y enviando el balón a córner. El japonés se estaba gustando y pedía cada balón que tenían en posesión sus compañeros.
Los locales no reaccionaban y la sensación era que estaba mucho más cerca el segundo gol de los visitantes que el empate. Sin embargo, en el minuto 21, tras un gran centro raso de Salinas desde el costado izquierdo, Adrián Niño remató al palo corto, pero Álex Remiro respondió con una sensacional parada.
El Málaga pagó muy caro no aprovechar esa ocasión, ya que, tan solo cinco minutos más tarde, Orri Óskarsson puso el segundo en el marcador. Todo llegó tras un grave error de Adrián Niño, que, al intentar cortar un pase atrás de Gorrotxategi, acabó asistiendo con un pase de treinta metros al islandés, que no perdonó en el mano a mano con el portero. Óskarsson había tenido otra ocasión bastante clara un minuto antes, pero su disparo se marchó demasiado cruzado.

Los donostiarras querían sentenciar el encuentro antes del descanso y, en el minuto 28, tuvieron la oportunidad de hacerlo. Mikel Oyarzabal condujo el balón hasta el área y esperó muy bien a que Barrene le acompañara por la izquierda. Entonces, le cedió el balón al joven extremo para que anotara, pero Alfonso Herrero respondió con otra gran parada.
Los de Funes no conseguían reaccionar y la incertidumbre se apoderaba de La Rosaleda. Oyarzabal tuvo otra ocasión para poner el 0-3 con un disparo raso desde fuera del área, pero Alfonso Herrero volvió a responder con una buena parada. El Málaga estaba pidiendo el descanso a gritos y Funes tenía muchas cosas que corregir de cara a la segunda mitad, sobre todo en defensa. Lluís Bestard señaló el final de los primeros 45 minutos y ambos equipos se marcharon a los vestuarios con un 0-2 en el marcador.
Los andaluces realizaron dos cambios en el descanso y salieron en busca de cambiar el rumbo del partido. Su apuesta dio resultado en el minuto 54. Tras un buen pase raso de Pablo Martínez desde la banda, Adrián Niño fusiló la portería defendida por Álex Remiro y puso el 1-2 en el marcador. La Rosaleda volvía a creer en los suyos, pero, en el minuto 59, Oyarzabal, con un zurdazo al palo corto, devolvió a los donostiarras una ventaja de dos goles. Fue todo un jarro de agua fría para los locales.
Sin embargo, el Málaga no se dio por vencido y, en el minuto 65, tras un gran centro de Larrubia, Chupe estrelló el balón en el larguero con un gran remate. Los boquerones sabían que quedaba mucho partido y las sensaciones eran buenas. Querían seguir remando en busca del segundo gol. Y lo consiguieron en el minuto 66: tras quedar el balón suelto dentro del área, Pablo Martínez empalmó un increíble derechazo a la escuadra que dejó a Álex Remiro haciendo la estatua. Los malacitanos volvían a creer.
Pero, tan solo un minuto después, llegó un nuevo mazazo para los locales, ya que Mikel Oyarzabal volvió a marcar con un zurdazo colocado desde fuera del área. Este tanto resultó decisivo, ya que el Málaga no consiguió reaccionar. Los locales estaban muy tocados, tanto psicológica como futbolísticamente, y, en el minuto 73, Guedes aprovechó un rechace dentro del área para marcar el quinto de los suyos. Fueron minutos de locura en La Rosaleda, con hasta cinco goles en apenas diecinueve minutos.
Con este último tanto, el partido quedó sentenciado y, cuando el colegiado señaló el final, La Rosaleda despidió a los suyos con una sonora pitada, ya que el Málaga se mantiene en la última posición de LaLiga, con tan solo cuatro puntos. Por su parte, los de Pellegrino Matarazzo se colocan en la quinta posición, en puestos europeos.
