Pablo García ya no es solo una promesa

Los cinco goles y una asistencia que ha firmado con la Sub-21 en sus dos últimas titularidades han vuelto a poner a Pablo García en el foco. Pero la explosión del sevillano no se explica únicamente por lo ocurrido durante esta ventana internacional. Su crecimiento viene de lejos y tiene varios momentos que ayudan a entender dónde se encuentra ahora.

El día que dejó de ser desconocido

Hay actuaciones que cambian la percepción que existe sobre un futbolista. La del canterano bético ante Alemania, en las semifinales del Europeo Sub-19 de 2025, fue una de ellas.

España se impuso por 6-5 en la prórroga en uno de los partidos más espectaculares de la historia de la competición. El sevillano marcó cuatro tantos, todos en una noche inolvidable que le permitió terminar el torneo entre los máximos realizadores.

Aquello fue suficiente para poner su nombre entre los jugadores a seguir de una generación que ya empezaba a llamar la atención.

Un nuevo escenario para crecer

La oportunidad llegó este verano. Después de disputar 33 encuentros oficiales con el primer equipo del Betis, Pablo García puso rumbo al Racing, que apostó por él con un contrato hasta 2030 y una operación que puede alcanzar los 5,5 millones de euros con variables.

Y la respuesta llegó prácticamente desde el principio. Marcó en su debut liguero con el conjunto cántabro frente al Rayo Vallecano, después de haber estrenado también su cuenta esta temporada con el cuadro verdiblanco ante el Valencia. Dos apariciones, dos maneras diferentes de dejar su sello.

A sus 20 años, el paso que necesitaba no era encontrar otro gran momento donde destacar una noche. Era demostrar que podía hacerlo de forma sostenida.

La ‘Rojita’ vuelve a ser su entorno

La última ventana internacional ha servido para reforzar esa sensación.

Partió de inicio ante San Marino y Rumanía. En el primer encuentro marcó dos veces en el 0-13 y, cuatro días después, fue todavía más determinante: tres tantos y una asistencia en el 7-1 que permitió a España certificar su clasificación para el Europeo Sub-21 de 2027.

El contexto también ayuda a entender su evolución. Ya no se trata del futbolista que sorprendió en una categoría inferior. Ahora compite con jugadores que, como él, están llamados a dar el salto definitivo al fútbol de élite y empieza a hacerse un hueco entre ellos.

El siguiente paso

Pablo García todavía tiene mucho camino por recorrer. No sería justo exigirle a un jugador de 20 años que convierta una buena racha en una trayectoria consolidada de la noche a la mañana.

Pero su evolución sí permite cambiar la pregunta. Ya no se trata de descubrir si tiene condiciones para llegar. Eso lleva tiempo demostrado.

Su siguiente reto será conseguir que esas actuaciones dejen de ser momentos aislados y se conviertan en la normalidad de un futbolista que hace tiempo dejó de ser únicamente una promesa.

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