Hay noches que explican lo que significa el Betis. La Cartuja volvió a rugir en Europa y el conjunto de Manuel Pellegrini respondió con una remontada de enorme valor ante el Porto (3-2). Abde abrió el camino, el conjunto portugués le dio la vuelta al marcador y Cucho Hernández e Isco terminaron firmando una victoria que devuelve a los verdiblancos una noche grande de Champions.

El Betis salió decidido a imponer su ritmo. Con personalidad, verticalidad y profundidad por las bandas, los verdiblancos encontraron espacios para hacer daño desde los primeros compases. Abde fue una amenaza constante, Antony buscó el desequilibrio y el equipo acumuló llegadas ante un Porto que también supo inquietar. André Silva estrelló un cabezazo en el larguero y Martim Fernandes llegó a marcar, aunque el VAR anuló el tanto por una mano previa. El marcador no se movió antes del descanso, pero el encuentro ya prometía emociones fuertes.

La segunda parte arrancó con el golpe que necesitaba el Betis. En el minuto 47, Fran García encontró a Abde y el extremo marroquí se inventó un disparo con efecto para superar a Diogo Costa. Un golazo para encender La Cartuja y premiar la insistencia local. Antony pudo ampliar la ventaja poco después, pero su remate se estrelló en el poste. Y el fútbol castigó la ocasión desperdiciada: Gabri Veiga igualó el encuentro en el 53 con un lanzamiento de falta directa.El empate cambió el escenario. El Porto ganó terreno y encontró en Pepê al socio perfecto para castigar al Betis. En el minuto 60, el brasileño asistió a Samu Aghehowa, que fusiló a Álvaro Valles para colocar el 1-2. En apenas unos minutos, los verdiblancos habían pasado de acariciar el control a verse obligados a remontar. La reacción ya no era una opción: era una necesidad.

Pellegrini movió el banquillo y la respuesta llegó desde los cambios. Cucho Hernández y Dani Ceballos entraron para darle otro aire al equipo, y el delantero colombiano tardó poco en justificar su presencia. En el minuto 73, Antony puso el balón atrás y Cucho definió con precisión para devolver las tablas al marcador. El 2-2 reactivó al Betis y levantó a una grada que nunca dejó de creer.Quedaba el último golpe. En el minuto 80, Ángel Ortiz cayó dentro del área tras una acción con Francisco Moura. El árbitro revisó la jugada y señaló penalti. Isco tomó el balón, asumió la responsabilidad y, en el minuto 83, batió a Diogo Costa con un lanzamiento ajustado al palo izquierdo. La Cartuja explotó. El capitán había completado la remontada cuando más pesaba la pelota.
El Porto se lanzó a por el empate en el tiempo añadido, pero el Betis resistió hasta el final. Álvaro Valles respondió cuando más lo necesitaba su equipo y los verdiblancos defendieron una victoria que tuvo mucho de fútbol, pero también de orgullo y convicción.
Veintiún años después de su última presencia como local en la máxima competición europea, el Betis volvió a regalarse una noche para guardar en la memoria. No fue un triunfo cómodo ni una exhibición sin sobresaltos. Fue algo más valioso: una remontada ante un rival exigente, una respuesta cuando el marcador se puso en contra y un equipo que nunca dejó de buscar la victoria. En La Cartuja, el Betis no se rindió. Y Europa volvió a escuchar su rugido.